La débil ética pública actual
Karin Ebensperger | martes 17 de junio de 2025
Se ha hecho muy corriente que se ignore el bien común. Es indignante cómo se pisotea la dignidad de quienes esperan ayudas urgentes.
Se ha hecho muy corriente que se ignore el bien común. Es indignante cómo se pisotea la dignidad de quienes esperan ayudas urgentes.
Chile dejó huella en el diplomático peruano, pues allí, además de cultivar amistades decisivas, adquirió el gusto de la historia.
Necesitamos un Presidente con autoridad, instituciones que funcionen, y reformas que nos devuelvan a la senda del progreso integral.
Esas marcas reemplazan así el empeño por modificar el alma y las conductas que de ella emanan.
Lo social, esa preocupación basal del padre Hurtado, requiere de estudios y técnicas junto a “la caridad” para conseguir “un mundo mejor” para todos.
El ejemplo de Dorothy Pérez pone en evidencia que la reforma que necesitamos se halla al alcance de todos.
La idea es rehacer la historia y recorrerla nuevamente conforme a las pautas de los antropólogos de la ONU.
Más que promesas, Chile necesita un relato coherente, acciones visibles y liderazgos que transmitan coraje, responsabilidad y claridad de rumbo.
Libertad sin racionalidad es camino de extravío y de perdición.
Hoy todo es relativo y el universo cristiano se diluye entre el buenismo y la mentira.