Odio ilustrado: de la universidad a la violencia política
Pablo G. Maillet | miércoles 13 de mayo de 2026
El problema es haber normalizado un tipo de formación donde el desacuerdo se vive como intolerable y el adversario es percibido como ilegítimo.
El problema es haber normalizado un tipo de formación donde el desacuerdo se vive como intolerable y el adversario es percibido como ilegítimo.
La incorporación de una formación humana y humanística en las carreras profesionales ofrece a los futuros trabajadores del país una comprensión más adecuada de su actividad.
En los asuntos públicos las formas y relatos sí importan. No todo es espectáculo. No todo es confrontación.
El Día de la Madre invita a interrogarnos sobre si estamos creando las condiciones para que ser madre no sea una carga desproporcionada.
Sin educación de excelencia, familias fuertes y nuevas generaciones, no hay desarrollo esperable, sin el cual la empresa ve ensombrecido su horizonte.
El Plan de Reconstrucción Nacional propone una serie de medidas estructurales que van a la vena del problema.
El Presidente tiene que convencer a la mayoría del país de que vale la pena recorrer el camino que está proponiendo.
Tras la inflación de notas hay una concepción de la educación que busca cuidar la autoestima y desconfía de la frustración y la competencia.
La universidad debe preparar para trabajos que no existen. Eso se logra a través de la formación general en artes liberales.
El bien común no es un total: es una forma de vida compartida. Una sociedad con un PIB creciente puede destruirse como comunidad.