¿Mentiras verdaderas?
Fernando Peña R. | viernes 8 de agosto de 2008 | Sección: Política, Sociedad
No parece justo que en nombre de la verdad se justifiquen la mediocridad y la estupidez que entregan los medios de comunicación.
No parece justo que en nombre de la verdad se justifiquen la mediocridad y la estupidez que entregan los medios de comunicación.
Al elegir al Presidente Nacional, lo que se juega es más profundo: estamos definiendo nada menos que el futuro del partido.
Kast y Coloma sabrán responder a cabalidad con nuestras expectativas.
Los padres deben defender “con todos los medios legítimos” ser quienes determinan la educación de sus hijos.
Nunca se han escrito tantos libros sobre protocolo, y nunca se ha sido más maleducado.
La revalorización y veneración de un sentido riguroso del deber funcionario, como eje del servicio público, tiene así su más calificado ejemplo y precedente en Arturo Prat, el marino-héroe, sí, pero también el abogado que cumple con entusiasmo sus obligaciones hacia la sociedad.
La condición natural del ser humano, de apariencia tan común y trivial, es el fundamento de la civilización tal y como la conocemos, y es precisamente lo que está siendo demolido.
Y sin embargo tenemos derecho a defender una moral que es buena para las personas. Nuestros principios morales no son la proyección de nuestros gustos.
El doctor Bernard Nathanson dedicó sus conocimientos científicos a matar la vida. Pero al constatar el sufrimiento del feto al ser abortado, cambio su vida, se hizo católico y fue bautizado.
Una vez que se ha traspasado el confín moral que evita tratar a cada ser humano como mero objeto de investigación “no hay punto de parada”.