La rana atemperada
Pilar Molina | martes 3 de diciembre de 2024
Como nos vamos hundiendo lentamente, el peligro inminente es que el agua empiece a hervir sin que podamos saltar fuera.
Como nos vamos hundiendo lentamente, el peligro inminente es que el agua empiece a hervir sin que podamos saltar fuera.
Es un fenómeno del que parece reflejar un ethos según el cual el individuo se basta a sí mismo y no le debe nada a la comunidad.
La mirada de futuro, la buena voluntad, la magnanimidad de los gobernantes fueron claves para que la Iglesia Católica, liderada por San Juan Pablo II, pudiera mediar.
Las lealtades mal entendidas y el abuso de poder sólo contribuyen a minar la confianza en que el Estado se hará cargo.
Cuando se empiezan a conocer los detalles develados por la Comisión Investigadora, dan ganas de cerrar por fuera.
En un entorno donde la tecnología avanza cada vez más, quizás la verdadera revolución sea detenernos.
“A Dios queremos en nuestras leyes, en las escuelas y en el hogar”. Comprendido así, nuestro voto requiere ordenarse a lo que Benedicto XVI llamaba los “no negociables”.
No basta con que Cristo reine en nuestros corazones. Se diluye la cristiandad, domesticada por el laicismo maquillado de laicidad.
Una fuerte dosis de responsabilidad de la violencia imperante está en una ética sin antropología, y una libertad humana sin verdad ni bien.
Instituciones, economía, moralidad, seguridad: en las cuatro esquinas hay abundante mugre impidiendo el paso hacia un Chile mejor.