La dictadura del pensamiento único en las clases
Magdalena Moncada | sábado 14 de marzo de 2020
El llamado “discurso de odio” se ha vuelto herramienta de censura y las posturas más íntimas y fundamentales se han visto amordazadas.
El llamado “discurso de odio” se ha vuelto herramienta de censura y las posturas más íntimas y fundamentales se han visto amordazadas.
El porvenir de Chile dependerá de cuántos seamos capaces de reivindicar una vida civilizada en medio de tanto odio y desvarío.
Si viviera entre nosotros, Bernanos sería, incluso más que en su momento, un apestado, un marginal…
Los momentos que vive la sociedad chilena requieren urgentemente de una apelación a lo esencial. Las crisis, en general, así lo demandan.
Desfigurada o perdida la mirada cristiana sobre el mal, el dolor, la reparación y el perdón, se instalada la venganza con afanes de aniquilación.
En una época en que la autonomía individual es un bien tan apetecido y celosamente defendido, lo más opuesto a ella es un Estado gigante.
Entre tanto desorden en nuestro país, nos viene bien conocer lo que ha hecho un grupo de jóvenes católicos, generosos y valientes.
Está bien que la publicidad motive a comprar algo; una cosa radicalmente distinta es que busque modificar conductas sociales a través de la transgresión.
Con esta reflexión doy comienzo a una serie con la que pretendo alertar a mis compatriotas acerca de los peligros de iniciar un proceso de cambio de Constitución en Chile.
¿Por qué preocuparse del proceso insurreccional que vive un país al extremo del mundo? Porque Chile es un laboratorio de modelos revolucionarios.