La gran familia humana
Gonzalo Rojas | sábado 21 de marzo de 2020
No hay Bienaventuranzas ni en el marxismo, ni en el mercadismo, ni en la filantropía. La oportunidad para los creyentes, es magnífica: ¿Por qué somos familia humana?
No hay Bienaventuranzas ni en el marxismo, ni en el mercadismo, ni en la filantropía. La oportunidad para los creyentes, es magnífica: ¿Por qué somos familia humana?
La pandemia de Covid-19 permite al ser humano, a partir de esta experiencia, volver a reflexionar sobre su esencial nimiedad.
Si algo bueno cabe, es que podemos adquirir una buena cuota de realismo, y valorar las relaciones humanas más cercanas.
Para los enemigos del cristianismo la actual Constitución es un obstáculo formidable…
Si es que hay algo claro entre la infinitud de probabilidades, es que no podemos enfrentar el virus sin la cooperación de todos.
La plaga del coronavirus hubiese tenido un carácter estrictamente doméstico si no hubiésemos vivido en un mundo global.
Aun es tiempo de recordar -a quien le venga el sayo, claro- eso de “avive el seso y despierte (…) cómo se viene la muerte tan callando”, según lo aseguraba Jorge Manrique.
Destruir toda una civilización para complacer a un lobby marginal es un suicidio de dimensiones nacionales.
Para que el Estado, la ONU o cualquier burócrata no se metan en la educación de nuestros hijos, los padres de Chile debemos votar RECHAZO en el plebiscito de abril.
La ESI indica que todo proyecto propuesto, no podrá ir en contra de los contenidos establecidos en la nueva normativa.