“Repara mi Iglesia”
José Tomás Hargous Fuentes | miércoles 18 de diciembre de 2024
La reconstrucción que necesitamos no es sólo la de la iglesia quemada por la violencia, sino la de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo que peregrina en Chile.
La reconstrucción que necesitamos no es sólo la de la iglesia quemada por la violencia, sino la de la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo que peregrina en Chile.
No hay mayor demagogia que presentarse como defensor de una posición y terminar dando los votos para apoyar el avance de la contraria.
El “espíritu moderno” apareció con su aforismo que ordena valorar por sobre todo la innovación, la originalidad y la contemporaneidad.
¿Cuál es la causa, cuál es la estrategia y cuál es la alianza culpable de la constante y creciente ola de procesos de agresión a las democracias occidentales y liberales?
El universo frenteamplista/PC tiene una incapacidad radical para comprender el mundo de la empresa.
Es un fenómeno del que parece reflejar un ethos según el cual el individuo se basta a sí mismo y no le debe nada a la comunidad.
La mirada de futuro, la buena voluntad, la magnanimidad de los gobernantes fueron claves para que la Iglesia Católica, liderada por San Juan Pablo II, pudiera mediar.
En un entorno donde la tecnología avanza cada vez más, quizás la verdadera revolución sea detenernos.
“A Dios queremos en nuestras leyes, en las escuelas y en el hogar”. Comprendido así, nuestro voto requiere ordenarse a lo que Benedicto XVI llamaba los “no negociables”.
No basta con que Cristo reine en nuestros corazones. Se diluye la cristiandad, domesticada por el laicismo maquillado de laicidad.