De la “Batalla Cultural” a la miseria política
Sofía Abarca C. | martes 4 de agosto de 2026
La política sigue ahí, pero ya no conduce la escena: queda subordinada a la lógica del espectáculo.
La política sigue ahí, pero ya no conduce la escena: queda subordinada a la lógica del espectáculo.
Si el FA volviera al poder en 2030, Chile sería socialista, feminista y ecologista, con un Estado que pretende controlar todo.
El Estado debe tener y ha tenido en cuenta especialmente al catolicismo porque así lo exige el bien común, al formar parte de la identidad nacional.
El gobierno de Kast no es el peligro que se le acusa. Quizás habría que mirar a quienes acusan para encontrar el extremismo real.
Se ha aprobado una reforma económica/tributaria que genera un cambio copernicano en la dirección que llevaba nuestra economía.
Parece una broma de mal gusto que el Día del Campesino conmemore la ley que desmanteló la estructura social que permitió la formación del campesinado chileno.
Se está muy de acuerdo con la información que se suministre, siempre y cuando favorezca la decisión de abortar, pero no la contraria.
Lo curioso es que esta derecha nueva se inspira, en parte, en un pensador marxista: Antonio Gramsci. Y para peor, son gramscianos de oídas.
Necesitamos pisar suelo firme. Y ese suelo lo dan las instituciones, y los gobiernos y oposiciones que estén a la altura de las circunstancias.
Es un error pensar que la aprobación de la reforma termina el desafío. Aun siendo un gran logro, el reto recién comienza.