Constitución y Persona
Max Silva A. | viernes 6 de marzo de 2020
En una época en que la autonomía individual es un bien tan apetecido y celosamente defendido, lo más opuesto a ella es un Estado gigante.
En una época en que la autonomía individual es un bien tan apetecido y celosamente defendido, lo más opuesto a ella es un Estado gigante.
Este plebiscito no es democrático porque es el fruto de presiones indebidas a la autoridad legítima.
Está bien que la publicidad motive a comprar algo; una cosa radicalmente distinta es que busque modificar conductas sociales a través de la transgresión.
Con esta reflexión doy comienzo a una serie con la que pretendo alertar a mis compatriotas acerca de los peligros de iniciar un proceso de cambio de Constitución en Chile.
¿Por qué preocuparse del proceso insurreccional que vive un país al extremo del mundo? Porque Chile es un laboratorio de modelos revolucionarios.
No sólo el Presidente y sus ministros han estado envueltos en esto, sino toda una clase de actores sociales.
La negación del sexo biológico acaba perjudicando a las mujeres y socava los mismos fundamentos del feminismo.
¿Hay una desconexión entre el acuerdo y la rabia expresada en la calle? ¿Qué hemos hecho mal? ¿podemos resolver ese problema en el proceso constituyente?
El día en que será preciso desenvainar una espada por afirmar que el pasto es verde, siguiendo a Chesterton, ya llegó.
Un día Fernando Atria notificó al país que “el problema constitucional tendrá que resolverse por las buenas o por las malas”.