Callejones sin salida
Juan Pablo Zúñiga H. | viernes 16 de septiembre de 2022
Como tenemos una clase política hambrienta de poder, no esperaron ni una sola semana ni dieron espacio a la reflexión.
Como tenemos una clase política hambrienta de poder, no esperaron ni una sola semana ni dieron espacio a la reflexión.
Al parecer, no habría nada en común con un movimiento que lleva al ser humano a la decadencia y al caos total.
De nada vale apelar al 78% que en el plebiscito de entrada optó por un nuevo texto constitucional, al menos por dos razones.
La ciudadanía está agotada de declaraciones vacías y querellas innominadas. Lo que se necesita son acciones y no palabras.
La misma clase política cuyo fracaso puso en riesgo el futuro de nuestro país, quiere insistir en su insensatez.
Son esas las banderas… ¡y no otras!… las que deben enarbolar con decisión y claridad todos los sectores sociales…
La insurrección octubrista no fue ejecutada desde las entrañas del pueblo y no fue el hastío frente a las injusticias sociales lo que la provocó.
Como en un acto de magia, esta administración ha logrado que el gobierno desaparezca. Ni Milton Friedman se atrevió a tanto.
Dicho en simple, no es fácil definir al “pueblo chileno” y qué es lo que busca. Pero lo que sí es claro es que, en primer lugar, es chileno.
Pregunten el parecer popular. Tal vez, la “mayoría silenciosa” vuelva a sorprender a los “exégetas iluminados”.