Chile se queda sin chilenos
Gonzalo Ibáñez Santa María | martes 5 de marzo de 2024
O recuperamos el sentido superior del ejercicio de la sexualidad o nuestro país dejará de estar habitado por chilenos.
O recuperamos el sentido superior del ejercicio de la sexualidad o nuestro país dejará de estar habitado por chilenos.
Nuestro problema hoy es la mala educación y en especial de nuestra clase política. Para mejorar la política debemos mejorar la educación.
El problema del Gobierno es que se han visto obligados a gobernar un Estado nacional sin creer en su legitimidad.
No debemos bajar la guardia ante el renacer y avance del marxismo, que abandonó las fábricas para instalarse en los centros universitarios.
Las fracturas visibles en tantos planos de la vida de la patria muestran que sigue ausente la unidad nacional.
Para quienes nacimos cuando estaba grabado en piedra que primero se le debía a Dios, a familia y el país, la maternidad situaba a la mujer en el plano de la mayor realización humana.
Muchas explicaciones se han dado, pero se ha eludido la principal: la política antinatalista en el sexenio 1964-1970.
Entre todos los problemas, no hemos visto el problema de los problemas: la natalidad.
La abdicación de O’Higgins inició un período que enfrentó a Chile por siete años a la falsa disyuntiva entre cesarismo y anarquía.
El tomismo tiene mucho que ver con el estudio y el ejercicio de la abogacía, porque el Derecho es un orden de justicia dado por Dios.