¿Para qué los padres?
Cristóbal Aguilera | viernes 4 de septiembre de 2020
El desafío político es promover que cada madre y padre se comprometa con la educación de sus hijos.
El desafío político es promover que cada madre y padre se comprometa con la educación de sus hijos.
Llama la atención que muchos humanistas cristianos y la centroizquierda moderada se hayan sumado a este juego.
Hay una contradicción entre la protesta frente a la erotización de los menores y la educación sexual de menores en los colegios.
La destrucción de la familia diezmada por decisión de los progenitores es lo que causa el desmoronamiento de la humanidad.
A través de leyes y otras formas de difusión cultural, hemos ido cultivando un individualismo anómico e irresponsable.
Los gobernantes modernos suelen considerar que tienen la misión de cambiar todo, aunque sea a costa de acabar con la familia.
Cabe preguntarse si la iniciativa representa un paso hacia adelante como un aporte al sano desarrollo de la niñez y la juventud, o es uno hacia atrás.
La cultura de masas del freudismo vulgar homologa la idea del deber con una represión del desenvolvimiento espontáneo en que consistiría la vida.
Incentivar a la fuerza la sexualidad en nuestros niños y niñas implica, literalmente, robarles su niñez e inocencia.
Hay un presupuesto implícito, según el cual los padres serían los adversarios del Estado en lo relativo a la protección de los niños.