Un país menos feliz
Rolf Lüders | miércoles 27 de mayo de 2026
La brusca caída del valor del indicador de felicidad de Chile es coherente con el cambio de su clima económico-social a partir de la década de 2010.
La brusca caída del valor del indicador de felicidad de Chile es coherente con el cambio de su clima económico-social a partir de la década de 2010.
Detrás del escándalo está el hecho de que para reconstruir Chile hay que apretarse el cinturón y trabajar duro, lo que va contra el principio elemental del asistencialismo que las izquierdas defienden.
La expresión “enviaremos un tsunami de indicaciones” no tiene nada que ver con el “Mes del Mar” sino con una oposición desleal con el Gobierno y con el país.
La sociedad hispanoindiana no sólo fue una sociedad integrada, sino que también una sociedad próspera y con instituciones funcionales.
El corazón del socialcristianismo está en una transformación interior capaz de alcanzar el trabajo, la empresa, la política y las formas concretas de la justicia.
Es necesario formar en el marco ético de la tecnología, afinar los objetivos de aprendizaje, capacitar técnica y éticamente a los docentes en el uso de la IA.
Se culpa a la formación general, cuyo marcado sello humanista es el que precisamente diferencia a un profesional de un técnico.
Su nombre representa todo un programa de acción que hemos visto desplegarse con toda claridad a lo largo de este primer año de pontificado.
Es una historia de desastres, pero también de esfuerzos comunitarios e institucionales, de resiliencia y reinvención.
El problema es haber normalizado un tipo de formación donde el desacuerdo se vive como intolerable y el adversario es percibido como ilegítimo.