El aborto como utopía política
Rodrigo Larraín | jueves 5 de diciembre de 2013
Darle carácter de derecho humano a la privación de la vida de otro es monstruoso, aunque sostenerlo no sea políticamente correcto ni esté de moda.
Darle carácter de derecho humano a la privación de la vida de otro es monstruoso, aunque sostenerlo no sea políticamente correcto ni esté de moda.
Los publicistas, los hombres del marketing y los directivos universitarios le han hecho mucho mal a la estética universitaria, y con ello le han hecho mal a la universidad.
La salud ha adquirido una importancia capital. También se ha desnaturalizado. En la escala de valores ocupa lo más alto y su significado se ha extendido, en sus manos está hacernos “felices”.
Los autores advierten de la importancia de la asignatura, que ayuda a reconocer la dignidad del compañero. Sin esta formación, los escolares no tendrán una visión plena de los principios democráticos.
Esos fabulosos pragmáticos no se van a llevar sus “Audis” ni sus “Mercedes” al Más Allá, y más bien se encontrarán con “Aslan” quien, precisamente, creó Narnia a través de la música.
Un consejo: ¡lean el libro!... pero de principio a fin, pues sólo así se puede apreciar el esfuerzo de comprensión histórica que Gonzalo Ibáñez nos propone.
Si se quiere ganar, cierto que hay que conseguir los votos en todas partes. Pero privilegiar votos dudosos y no considerar a los propios que se alejaron o a los que tienen sintonía natural, puede terminar en una mala derrota. Algo lamentable cuando la izquierda ya acumuló suficiente poder.
La pregunta por la bondad o maldad de un texto implica, ciertamente, que quienes se la plantean, distinguen entre el bien y el mal, cosa poco frecuente en el Chile de estos tiempos.
¿Es posible hoy participar e influir en la vida política, si los partidos políticos parecen ser el único canal con que se cuenta para participar e influir en política con alguna posibilidad de éxito?
A los callejeros se les domesticó… les ofrecieron un pedazo de pan. Ante la vista del alimento que les mostraba el amo, dejaron de ladrar y movieron la cola.