Profética
P. Raúl Hasbún | jueves 7 de agosto de 2014
La realidad se ha encargado de demostrar que la “Humanae Vitae” fue la obra de la lucidez y coraje de un profeta, experto en humanidad.
La realidad se ha encargado de demostrar que la “Humanae Vitae” fue la obra de la lucidez y coraje de un profeta, experto en humanidad.
Al constatar que el sentido común ha sido expulsado del debate social, resuenan las palabras de Orwell: “Mientras más se aleja una sociedad de la verdad, más odiará a aquellos que la proclaman”.
Hay dos tentaciones: la de un cristianismo apolítico, una fe limitada a la devoción y al culto, y la de un cristianismo político identificado con un sistema de gobierno.
¿Qué tiene de malo después de un arduo día laboral ver un poco de televisión light, que nos relaje, entretenga y no nos haga pensar? En esta pregunta, legítima por cierto, hay varios problemas.
Esta trama nos permite reflexionar sobre la naturaleza de los deberes conyugales… ¿Es válido un pacto como el que imaginaron los guionistas de la telenovela?
¿Crear un ser humano que contamine menos? Reducir su altura alrededor de 15 centímetros; modificar sus ojos para ver mejor con poca luz; cubrir su piel de clorofila… ¿Ciencia ficción o no?
Mientras un reciente fallo de la Corte Suprema de los EE.UU. confirma el efecto abortivo de este tipo de contraceptivos, en Chile, se los quiere entregar como a niñas desde los 10 años.
No sería raro que tal como van las cosas, haya quienes consideren, en algunas décadas más, que la prohibición del incesto sea un primitivismo, una reliquia del pasado o una pieza de museo.
Hemos avanzado en nuestra comprensión de los seres vivos, pero regirse por la emocionalidad que despiertan ciertas criaturas en ciertos momentos no es ningún avance.
A la movilización total corresponde la guerra total, ya no solo el enfrentamiento directo con el ejército enemigo, sino la destrucción de quien lo apoya de cualquier modo, incluyendo la población enemiga.