Chile en la “zona cero”
Cristián Warnken | sábado 23 de noviembre de 2019
Solo falta que esas hordas se armen y se habrá consumado una tragedia por la que todos seremos juzgados.
Solo falta que esas hordas se armen y se habrá consumado una tragedia por la que todos seremos juzgados.
¿Qué sabe de democracia quien ha sido capaz de podrirnos a todos para imponer sus ideas?
La política no es otra cosa que un entramado de acuerdos imperfectos en donde reposa la democracia.
El año 2005, el entonces Presidente Ricardo Lagos promulgó la Constitución que reformó la anterior en numerosas disposiciones.
Si optáramos por el camino fácil y por rendirnos a la izquierda, habríamos estado sentados en el Congreso, junto a la UDI y al FA.
La legitimación de la violencia como instrumento de acción política es lo más grave de todo lo que ha pasado en Chile en los últimos días.
Un día Fernando Atria notificó al país que “el problema constitucional tendrá que resolverse por las buenas o por las malas”.
Dos rasgos adicionales enraizados en la sociedad nacional actual merecen especial atención.
Compleja situación la del Estado, que puede ser acusado de violar derechos humanos tanto por acción como por omisión.
Otra vez nuestra clase política se ha enfrascado en una discusión extremadamente elitista, que no se condice con la realidad chilena.