Clandestinos
P. Raúl Hasbún | viernes 11 de septiembre de 2015
Quien pretende hacer del crimen clandestino un derecho legal ¿cómo puede eludir el cargo de infringir abiertamente la Constitución y dejar las leyes sin ejecución?
Quien pretende hacer del crimen clandestino un derecho legal ¿cómo puede eludir el cargo de infringir abiertamente la Constitución y dejar las leyes sin ejecución?
La discusión pública moderna siempre impone algo (y no precisamente conclusiones racionales), es violenta, busca el poder, y está lejos de ser un ejercicio intelectual que busque perfeccionar la inteligencia.
Sus socios en la región buscan desligarse, pero los documentos los contradicen. Para IPPF, la promoción del acceso al aborto legal fue siempre una de sus metas institucionales.
A diferencia de otras épocas, hoy existen corrientes que pretenden no solo excluir a ciertos seres humanos de la calidad de persona, sino además, incluir a seres no humanos dentro de dicho carácter.
En este retorno imprevisto de la ley de la selva, ¿cómo se compagina la noble retórica de la dignidad de la persona y del respeto a los derechos humanos con este brutal retroceso?
La Unión Europea hila fino: prohibió la venta del fármaco utilizado para la pena de muerte en Estados Unidos, pero no ha hecho nada para impedir su uso en su propio territorio para la eutanasia legal.
El slogan de los defensores del aborto –“el Estado debe dar libertad de elección”– no me deja de sorprender: para la convivencia pacífica siempre han sido necesarias leyes que prohíban.
La institución ha sido denunciada recientemente por graves delitos, y el actual proyecto de despenalización del aborto le permitiría ampliar su lucrativo negocio a Chile.
Si las leyes permiten abortar, es cuestión de tiempo para que los jueces concluyan que no existe razón jurídica para prohibir el infanticidio. Sólo quedará acordar hasta qué edad se puede matar a los niños.
Hay un comportamiento abusivo en los diputados que votaron la iniciativa de legislar a favor del aborto directo. Han actuado contra la conciencia recta e incumplido el deber de la justicia hacia un inocente.