El sigilo del aborto
Credo Chile | jueves 15 de enero de 2015
Si hay algo que está claro en el proyecto de aborto, es que éste avanza de modo sigiloso, en voz baja. Helia Molina perdió el puesto, pero no su posición de portavoz en el tema.
Si hay algo que está claro en el proyecto de aborto, es que éste avanza de modo sigiloso, en voz baja. Helia Molina perdió el puesto, pero no su posición de portavoz en el tema.
Es tiempo de tomarse en serio aquello de que no se puede hacer el mal para que venga el bien. Un acto contrario a la moral o a la justicia nunca puede llegar a ser legítimo por la intención de conseguir un buen fin.
Si la libertad de expresión incluye la posibilidad de burlarse de una religión, debemos entonces incluir el derecho a la burla de personas con diversa orientación sexual, razas, culturas y un largo etcétera.
Sin un pasado compartido y sin un sentido trascendente, se disolverían las comunidades, o se convertirían en simples máquinas productivas, maduras para caer en las manos de la destructora tiranía marxista.
Es contrario a la libertad sindical que para acceder a beneficios de una negociación colectiva, un trabajador se vea obligado a sindicalizarse, como pretende la reforma laboral.
El opuesto a la sociedad es el agrupamiento forzoso de los individuos impulsado por dirigentes confundidos algunos, o llenos de miedo, odio y mentiras otros, que abusan de la buena fe de la mayoría.
La democracia hoy es un fundamento de gobierno: a través de la mayoría, es lícito subvertir la ley divina y la ley natural. Esto no lo puede defender ni la Iglesia, ni ninguna persona con sentido común.
Verdaderamente cuico es todo aquel que carece copulativamente de estas condiciones: interés por lo que escriben y dicen los que saben, sensibilidad para entender las señales sociales, responsabilidad humilde para dejar de lado sus paupérrimas intuiciones.
Con las alarmas encendidas en Chile, resta esperar si la Corte se declara competente, cosa que ocurriría en algún momento del próximo año, mientras, Bolivia continúa con una exitosa campaña mediática internacional.
Para el Gobierno, la religión es un accidente en el currículo; no es objeto auténtico de conocimiento racional y, por lo tanto, el proceso educativo de los niños no sufre un ápice si se prescinde de ella.