Los medios también son el sistema
Ignacio Aréchaga | viernes 25 de noviembre de 2016
Quizá los más perplejos y dolidos son aquellos medios de comunicación que, en vez de contar la campaña, han participado abiertamente en ella en contra de Trump.
Quizá los más perplejos y dolidos son aquellos medios de comunicación que, en vez de contar la campaña, han participado abiertamente en ella en contra de Trump.
Ha fracasado el establishment intelectual y mediático. Muchos se resisten a abandonar su torre de marfil y desde lo alto lanzan todo tipo de invectivas contra un pueblo al que no conocen.
El proyecto, al que se han dedicado ingentes recursos, perseguía que los individuos se desvincularan de las estructuras familiares por considerarlas anticuadas y ganar independencia individual.
Ante el evidente vicio de la medida que pretende impulsar el Gobierno, lejos de corregirla y adecuarla al orden constitucional, el Ejecutivo ha optado por insistir en ella.
Se ha establecido la dictadura de lo “políticamente correcto”; y, como último recurso disuasorio, se han establecido también delitos de opinión en materias especialmente sensibles que intimiden al díscolo.
¡Qué diferencia de actitudes! Por una parte los empleados públicos, haciendo primar sus intereses, aunque eso trajera como consecuencia grandes perjuicios. Por otra los particulares, que desinteresadamente sacrificaron su tiempo por el bien de los atletas, en un esfuerzo mancomunado para que el torneo se hiciera y saliera bien.
En el mundo hay gente mala y gente tonta, pero hay que tener cuidado a la hora de atribuir lo que nos desagrada solo a la maldad y estupidez de quien piensa distinto.
La propuesta no consiste en garantizar la neutralidad del Estado en materias religiosas, sino en cambiar un sistema de creencias fundamentales por otro, una Religión por otra religión.
¿Cómo se puede defender un ciudadano ante un Estado que abandona sus funciones, que se niega usar legítimamente la fuerza para defender los mismos derechos que jura garantizar?
En estas elecciones se intentó identificar el triunfo de Hillary con una conquista de “las mujeres”. La candidata demócrata sería la campeona de los derechos de las mujeres frente al republicano sexista.