La democracia tuitera
Juan Manuel de Prada | sábado 9 de diciembre de 2017
Twitter proporciona el instrumento más sofisticado de control social jamás urdido, la fiscalización plena del pensamiento… ¡la auténtica parusía democrática!
Twitter proporciona el instrumento más sofisticado de control social jamás urdido, la fiscalización plena del pensamiento… ¡la auténtica parusía democrática!
La cobardía jamás evita la victoria del enemigo, sólo la demora, y por eso a la corta quienes actúan dejándose llevar por el miedo pierden todo.
La gratuidad universal es, en suma, un gran y costoso engaño, promovido por políticos que se aprovechan de las expectativas y la vulnerabilidad de la clase media.
Cada voto es apenas una respuesta muy tardía a un proceso cultural en desarrollo. Por lo mismo, no está llamado a resolver todos los problemas políticos de una sociedad en un momento dado.
Debiese ponerse coto a esta práctica y, de alguna forma, limitar la iniciativa parlamentaria durante un plazo establecido antes de las elecciones presidenciales.
Si bien es cierto que el ciudadano toma sus propias decisiones, resulta sorprendente que un movimiento político renuncie a influir u orientar con claridad a sus bases de apoyo.
Estamos muy conscientes del grave problema de desconfianza que aqueja a nuestro país, pero ¿cómo va a existir confianza en un clima de falsedades?
En el gobierno podrían disimularse de lo más bien en medio de una bolsa de gatos tan variopinta; en la oposición, por el contrario, quedará por fin en evidencia su precariedad.
Es fácil constatar la constante “izquierdización” de nuestro país, fenómeno que viene, a mi juicio, desde los agitados años 30, si no de antes.
¿Qué mejor receptor de ofertones en educación, pensiones y salud que aquel grupo ávido de ver relajadas sus restricciones presupuestarias para extender la libertad que le ha dado el consumo?