¿Cambiar el modelo o modernizarlo?
Luis Larraín | sábado 9 de noviembre de 2019
El programa de gobierno de Sebastián Piñera había detectado esta realidad y se hacía cargo de ella, aunque quizá en forma insuficiente.
El programa de gobierno de Sebastián Piñera había detectado esta realidad y se hacía cargo de ella, aunque quizá en forma insuficiente.
En principio, la acción represiva de la fuerza pública es siempre legítima; en la medida en que está cautelando el imperio de la ley.
El hecho es tan visible como preocupante: la palabra política ha perdido todo poder y pertinencia. Ya no dice nada.
El alma de Chile se encuentra dañada, haciendo brotar sus escorias por doquier. ¿Qué rasgos dominantes son manifiestos en este espíritu herido?
Una proporción importante de los conductores y de los reporteros develó, una vez más, su sesgo informativo, su pasión por la izquierda.
La reacción de rechazo a la violencia debería ser aprovechada por los sectores que extrañan el orden y la normalidad.
El Partido Comunista es una asociación política que persigue la obtención del poder no por las vías democráticas, sino por la violencia y la subversión.
Es probable que el presidente no haya pensado mayormente cuando acudió a la palabra guerra en un discurso improvisado.
La izquierda, amparada en las protestas y desórdenes en la ciudad, pretende derribar al Presidente Sebastián Piñera antes que termine su mandato.
De no llevar a cabo esta reflexión, nos exponemos casi de manera imprudente a encontrarnos con sorpresas parecidas a la actual.