Uno ordena, el otro desordena
Max Silva Abbott | miércoles 27 de mayo de 2026
Se hace imprescindible “ordenar la casa”, si es que se quiere que las cosas funcionen aceptablemente bien en los próximos años.
Se hace imprescindible “ordenar la casa”, si es que se quiere que las cosas funcionen aceptablemente bien en los próximos años.
Mientras sigamos pensando, creo que estamos salvados. Si no, seremos zombies alienados, suplantados y dominados por máquinas pensantes.
La decisión, mirada en frío, es políticamente correcta: era necesario y, sobre todo, era necesario hacerlo ahora.
El Gobierno llegó a gobernar sin un proyecto acabado en seguridad, uno de los dos temas que se autoimpusieron como los más acuciantes.
Sin vínculos sólidos —familia, comunidades intermedias, asociaciones, vida cultural, tradiciones comunes— el espacio público se fragmenta.
La música, con su poder sobre el espíritu humano, podrá convencer a toda la comunidad escolar de las bondades de la belleza, del orden y de la civilidad.
Trabajos de poca calidad, contratos precarios, sueldos bajos, viviendas escasas y a precios imposibles, vuelven el formar familia una empresa casi temeraria.
Detrás del escándalo está el hecho de que para reconstruir Chile hay que apretarse el cinturón y trabajar duro, lo que va contra el principio elemental del asistencialismo que las izquierdas defienden.
La expresión “enviaremos un tsunami de indicaciones” no tiene nada que ver con el “Mes del Mar” sino con una oposición desleal con el Gobierno y con el país.
La sociedad hispanoindiana no sólo fue una sociedad integrada, sino que también una sociedad próspera y con instituciones funcionales.