No hay nada comparable a la teología del cuerpo
Robert F. Conkling | martes 21 de octubre de 2008
Ofrece una visión curativa de la sexualidad humana, con la que la cultura hoy dominante no puede estar de acuerdo.
Ofrece una visión curativa de la sexualidad humana, con la que la cultura hoy dominante no puede estar de acuerdo.
El ser humano, cada uno de ellos, esconde un misterio muy grande que ha de ser respetado y admirado, pero no manipulado.
Los hijos no son el objetivo de un proyecto humano, sino don de Dios.
Perú no solo está dando lecciones en lo económico y productivo, sino que también está ocupándose de lo fundamental, al otorgarle prioridad política a la familia peruana.
Una política familiar más eficaz apoyaría la estabilidad a través del trabajo, el cuidado de los hijos y el ayudar a los padres a afrontar sus responsabilidades.
No puede admitirse, moralmente, una libre renuncia de los padres a su derecho y deber de elegir los educadores para la formación de sus hijos.
Hay que aprovechar el empujón enorme de los juegos olímpicos, para recuperar en Chile el papel tradicional en la formación de la juventud que debe tener el deporte.
La Iglesia siempre ha estado muy atenta al progreso humano, pero de aquel que le permita a la persona cumplir con su fin y así alcanzar su salvación eterna.
Es imperativa una política poblacional positiva, que estimule la natalidad. Muy especialmente, hace falta una política familiar que favorezca el matrimonio y la familia e hijos.
Al final, los que pagan los platos rotos siempre son los más débiles e indefensos.