Barroco (I)
Juan Manuel de Prada | sábado 7 de mayo de 2022
La sensación simultánea de vuelo y de caída es el auténtico equilibrio barroco, que ya no es la falsa armonía clásica.
La sensación simultánea de vuelo y de caída es el auténtico equilibrio barroco, que ya no es la falsa armonía clásica.
Estos temas que parecen lejanos para Chile no sólo están presentes, sino que se están viviendo de manera acelerada.
El drama de nuestra época es que tanto la paz como la guerra se fundan o desembocan en la injusticia.
La crisis de nuestro país es la ausencia paterna. Siendo hipnotizada por vientos ideológicos -todos tributarios del liberalismo- nuestra Patria quedó huérfana.
El Barroco es capaz de ver en la realidad no solo la superficie sino también su aliento de eternidad, su condición dañada, sí, pero también ya redimida.
Me ha impresionado mucho la primera novela de Ernesto Castro, en la que cinco mujeres conversan en un barracón de Auschwitz.
Lo verdaderamente llamativo de ‘El rinoceronte’ de Ionesco es que describe pasmosamente la situación presente.
Imponente, melodiosa, viril, movida, la música de nuestro himno se dijera escrita por un auténtico hijo de Arauco o de Colchagua.
Contamos con un (imperfecto) sistema de financiamiento público a la demanda en educación, que permite la libertad de enseñanza.
Los europeos se empeñan tanto en arrancar los vestigios cristianos porque saben que la religión de Cristo nunca podrá ser una reliquia.