La catedral, tomada
Gonzalo Rojas Sánchez | miércoles 20 de agosto de 2008 | Sección: Historia, Política, Religión
El cardenal Silva Henríquez calificó la toma como “uno de los actos más tristes de la historia eclesiástica de Chile”.
El cardenal Silva Henríquez calificó la toma como “uno de los actos más tristes de la historia eclesiástica de Chile”.
Toda nuestra insignificancia se resuelve en una sola palabra: Falta de alma… ¡Crisis de hombres! ¡Crisis de hombres! ¡Crisis de Hombre!
Es ridículo sostener que la presencia de símbolos religiosos en el espacio público conduce al establecimiento de una religión de Estado.
El fracaso de la “salud sexual y reproductiva” y su “sexo seguro” ha sido mundial, rotundo y estrepitoso, tanto en los países ricos como en los subdesarrollados.
Para mí la fe es el fundamento y el soporte de la vida. Ya no le temo a la muerte, porque ella es algo natural, pero de ninguna forma final, en la existencia de cada uno.
Cuarenta años después, está plenamente vigente el camino hacia la felicidad propia y de los demás que señalara Pablo VI en Humanae Vitae. Sus numerosos críticos resultaron estar profundamente equivocados.
Una iniciativa destacable: estudiantes salvadoreños ayudando y acompañando a otros menos favorecidos.
Comentario del libro de Steve Mosher en el que se desacreditan los mitos de la sobrepoblación.
Él entregó su vida –fue al encuentro solemne con la muerte–, por esos bienes que llevaba consigo, amados sin mancha de egoísmo y simbolizados en esos objetos que portaba: Dios, patria y familia. El sabía que esos bienes eran, a fin de cuentas, los únicos por los que valía la pena vivir y, por eso mismo, los únicos por los que valía la pena morir.
La condición natural del ser humano, de apariencia tan común y trivial, es el fundamento de la civilización tal y como la conocemos, y es precisamente lo que está siendo demolido.