La política para los cristianos
Cardenal Renato Martino | miércoles 20 de agosto de 2008 | Sección: Política, Sociedad
El cristiano está llamado a dar a la política un estatus auténticamente humano y a establecer una relación equilibrada con ella.
El cristiano está llamado a dar a la política un estatus auténticamente humano y a establecer una relación equilibrada con ella.
Toda nuestra insignificancia se resuelve en una sola palabra: Falta de alma… ¡Crisis de hombres! ¡Crisis de hombres! ¡Crisis de Hombre!
Para mí la fe es el fundamento y el soporte de la vida. Ya no le temo a la muerte, porque ella es algo natural, pero de ninguna forma final, en la existencia de cada uno.
Cuarenta años después, está plenamente vigente el camino hacia la felicidad propia y de los demás que señalara Pablo VI en Humanae Vitae. Sus numerosos críticos resultaron estar profundamente equivocados.
Impotente ante la crisis económica, el presidente Rodríguez Zapatero se ha lanzado contra los cristianos.
Se aprecia una creciente demanda ciudadana para que el Estado intervenga en materias que no le son propias.
¿Había un modo propiamente allendista de articular las diversas influencias revolucionarias que había asimilado, con su propia personalidad más bien burguesa?
Kast y Coloma sabrán responder a cabalidad con nuestras expectativas.
La revalorización y veneración de un sentido riguroso del deber funcionario, como eje del servicio público, tiene así su más calificado ejemplo y precedente en Arturo Prat, el marino-héroe, sí, pero también el abogado que cumple con entusiasmo sus obligaciones hacia la sociedad.
No es posible que una sociedad moderna produzca los bienes, referencias y claves que requiere para operar, sin el concurso de la familia como referente principal.