El interés superior del niño
Álvaro Ferrer del Valle | miércoles 20 de agosto de 2008 | Sección: Familia, Sociedad
No es posible calificar como discriminación arbitraria un proceder justo y prudente: dar al niño lo que es suyo.
No es posible calificar como discriminación arbitraria un proceder justo y prudente: dar al niño lo que es suyo.
Toda nuestra insignificancia se resuelve en una sola palabra: Falta de alma… ¡Crisis de hombres! ¡Crisis de hombres! ¡Crisis de Hombre!
El fracaso de la “salud sexual y reproductiva” y su “sexo seguro” ha sido mundial, rotundo y estrepitoso, tanto en los países ricos como en los subdesarrollados.
Comentario del libro de Steve Mosher en el que se desacreditan los mitos de la sobrepoblación.
El doctor Bernard Nathanson dedicó sus conocimientos científicos a matar la vida. Pero al constatar el sufrimiento del feto al ser abortado, cambio su vida, se hizo católico y fue bautizado.
Una vez que se ha traspasado el confín moral que evita tratar a cada ser humano como mero objeto de investigación “no hay punto de parada”.
La diversidad en sí misma no es buena ni mala. Será buena para una sociedad, en la medida en que enriquezca o permita la perfección de las personas que integran esta sociedad.