En defensa de nosotros mismos
Rodrigo Pablo P. | viernes 18 de marzo de 2016
Ha quedado claro que el proyecto de despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo avanza hacia el establecimiento del aborto libre.
Ha quedado claro que el proyecto de despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo avanza hacia el establecimiento del aborto libre.
El socialismo de estado no se ha detenido jamás en la conculcación de los derechos individuales y sociales apelando a la igualdad, pero sin equidad.
El caso pone a la luz los daños que se pueden ocasionar a la persona humana con motivo de la investigación, cuando ella no es respetada en su dignidad.
La estrategia argumental de Carlos Peña para legitimar el aborto es persuasiva, pero no novedosa. Los liberales la emplean cada vez que desean que la ley no respalde valores morales que ellos no comparten. Transforman esa conducta en algo loable pero demasiado bueno como para exigírselo jurídicamente al simple ciudadano.
El embarazo es una manifestación palpable de que el ser humano no es un ente autónomo que puede determinar totalmente su existencia sino que nace, vive y se constituye dependiendo de otros.
Como era de esperar, el proyecto de ley de aborto ha dado un paso más en el Congreso, con lo cual dentro de poco, el útero materno podría ser el lugar más peligroso para vivir.
Peña argumenta sofísticamente, al estilo contractualista de Glaucón. Y asume el papel de una suerte de Herodes criollo que no sólo aboga por el asesinato de los inocentes, sino por el de los propios hijos.
La puerta no puede estar más que abierta o cerrada. La esperanza de mantenerla entreabierta para casos graves se ha comprobado, por experiencia, completamente ilusoria. Esa pequeña apertura, inspirada en casos dramáticos, con el tiempo se convierte en un tremendo forado…
La defensa a brazo partido del aborto no obedece a un problema urgente que requiere de una solución, sino a un particular modo de entender el mundo, que quiere imponerse a quienes piensan distinto.
Carlos Peña instaló un concepto, pero la instalación ha sido contraria a la lógica elemental… No hay nada más básico, es más simplemente erogatoria y normal, que la de ser madre para ese hijo.