Linchados en Twitter
Aceprensa | jueves 19 de marzo de 2015
La “justicia popular” de las redes sociales, las cuales permiten avergonzar públicamente a los autores de comentarios desafortunados, puede tener efectos desproporcionados e injustos.
La “justicia popular” de las redes sociales, las cuales permiten avergonzar públicamente a los autores de comentarios desafortunados, puede tener efectos desproporcionados e injustos.
Se afianza una visión crecientemente “desencarnada” de la filiación, cuyo fundamento básico es el deseo de uno o dos adultos de tener un hijo. Este deseo deriva en el cuestionado “derecho al hijo”.
¿Es tolerable para esta sociedad que famosos como Elton John o Ricky Martin promuevan un boicot contra una empresa porque está a favor de la familia natural?
Alimentar el deseo sexual como si se tratara de tomarse un bombón, provocarlo y excitarlo con películas, reality shows, libros, y publicidad pornográfica, no es una buena idea para la convivencia familiar.
Frente al caso Penta ‒me refiero específicamente al financiamiento de campañas políticas‒ los medios de comunicación y la ciudadanía en general han reaccionado de forma desproporcionada, como suele ocurrir cuando la gente realiza juicios morales sin considerar las circunstancias.
Como mujer y como colega, necesito decirle con todo respeto y cariño que, por favor, defienda la vida de los chilenos que están por nacer, y que proteja a las mamás que atraviesan un embarazo vulnerable.
Estamos cerca que un vivaracho capitalice el descontento y el hastío existentes, y a punta de demagogia, obtenga un poder total, personalista y que por ello pretenderá hacer irreversible.
La justificación de la negación de un derecho básico de esa magnitud suele requerir proezas mentales considerables, pero afirmar la verdad suele ser bastante más simple.
Hay una idea motriz en los procesos históricos modernos desde la Revolución Francesa: se puede romper drástica y radicalmente con el pasado, fundando una nueva época que cristaliza en hombres nuevos.
El ciudadano de a pie tiene la impresión de que cuando el delito lo afecta a él, el Ministerio Público minimiza los hechos y termina por declararlos “delitos de bagatela” que no merecen perseguirse...