Lo inmediato versus lo importante
Antonio Argandoña | viernes 22 de julio de 2016
Con “Cartas del diablo a su sobrino”, no queda claro que C.S. Lewis fuese un buen conocedor de los demonios, pero sin duda, conocía muy bien a los humanos.
Con “Cartas del diablo a su sobrino”, no queda claro que C.S. Lewis fuese un buen conocedor de los demonios, pero sin duda, conocía muy bien a los humanos.
El Congreso ha dado un paso más en el camino de su desprestigio como órgano político, transfiriendo (nuevamente) la responsabilidad de solucionar el problema a los tribunales de justicia.
¿En nombre de qué puede una persona, para ejercer su derecho a la felicidad, privar conscientemente de su genealogía a otro ser? ¿En nombre del amor?
La maduración física, intelectual y afectiva de nuestros hijos no es una carrera contrarreloj, sino un proceso con una cadencia propia que a veces puede parecer incluso caprichosa.
Ha sido recurrente desde la izquierda la crítica hacia nuestro pensamiento: nos hemos quedado sin imaginación, sin ideas, nos dicen. Desde algunos sectores de la derecha se ha insistido en el mismo enfoque: nos hemos quedado en silencio, nos dicen…
Ante la pretensión de “deconstruir” el matrimonio, la familia, la función que deben cumplir con los hijos el padre-hombre, la madre-mujer, doctrinariamente no cabe ser neutral.
Nada más refrescante y excitante que marchar junto a otros cinco mil tipos gritando lo mismo. Nada mejor que dejar de lado el deber de pensar, examinar y analizar.
Resulta notable lo que puede ocurrir cuando los parámetros de lo bueno y lo malo dejan de tener una raigambre objetiva y se considera que ello depende exclusivamente de lo que estime cada sujeto.
Prefiero al hombre que eleva la voz para decir sin ambages lo que piensa, aunque lo que piensa sea erróneo, que al hombre que oculta o disfraza lo que piensa.
Cuánto del llamado a “participar” no es más que un intento de servirse de la apatía generalizada organizando a minorías activistas militantes “desde abajo” y ver cuántos goles logran meter.