Puro activismo
Alfredo Jocelyn-Holt | Sección: Historia, Política, Sociedad
Ahora para todo llaman a “participar”. Se usan otros términos para referirse a lo mismo: convocar, consultar, plebiscitar, deliberar, refrendar (referéndums). Casi siempre dando a entender que a lo que se aspira no es a una participación representativa o institucional; los canales convencionales estarían agotados (e.g. las elecciones periódicas dominadas por partidos), éstos no serían suficientemente democráticos en sentido directo (el Congreso), y es más, de lo que se trata es promover agendas muy específicas, no arraigadas en el establishment, para lo cual se requiere concientizar y movilizar primero. De hecho, estos mecanismos de participación, desde sus orígenes, se vienen asociando a objetivos tácticos de minorías políticas activistas.
De ahí, pues, la fórmula de “diálogos ciudadanos” que eligiera el gobierno, proclive a ondas “alternativas”, a la hora de promover el proceso pre-constituyente en su primera fase (los Encuentros Locales Autoconvocados y demás encuestas), cuyos resultados tendrían entusiasmados a militantes oficialistas aun cuando, a nivel nacional, sus efectos son todavía materia de especulación. Según sus hinchas, el “fenómeno socio-constitucional” (que otros, en cambio, llaman “micro-asambleas constituyentes”) sería objeto de interés en círculos académicos internacionales, pareciéndoles ello poco menos que sublime. ¿Al igual que los resultados del Brexit, y cualesquiera sean sus consecuencias reales? Habrá que ver cómo dichos estudiosos terminan computando tabulaciones online distinguiendo entre participación y mero “efecto tendencia TT”. Los Founding Fathers norteamericanos siguen siendo “atracción académica” después de dos siglos, pero, obviamente, lo suyo fue bastante más que un experimento social opinante.
La participación local no es menos noticia. Acabamos de enterarnos que en Providencia se aplicarán multas por no pasear mascotas, medida que el concejal erredista justificara por tratarse de “empoderamiento ciudadano”, aun cuando no queda claro si ello se refiere a las denuncias de vecinos contra vecinos, en cuyo caso lo propiamente participativo vendrá a ser el control y castigo barrial.
Lo que está ocurriendo en las universidades chilenas es de no creerlo, si bien no se llega aún a lo de la Universidad de La Habana donde los alumnos deben autoevaluarse ideológicamente conforme a variables como las siguientes: “implicación activa en actos, marchas u otro tipo de actividades políticas convocadas”; “participación activa en reuniones de brigada, asambleas docentes u otro tipo de espacios de este tipo” (omito 5 otras pautas). Para allá ¿vamos o ya estamos? En mi facultad de Derecho les ha dado a los alumnos por organizar “conversatorios” con autoridades, profesores y funcionarios. Todo esto, por supuesto, en paro las clases.
Cabe preguntarse, por tanto, cuánto del llamado a “participar” no es más que un intento de servirse de la apatía generalizada organizando a minorías activistas militantes “desde abajo” y ver cuántos goles logran meter.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente por La Tercera.




