Indultos particulares
Jorge Arancibia y otros | viernes 27 de abril de 2018
Hay que recordar que la democracia no se obtiene por obra de un acaso, sino que es producto del continuo cumplimiento del ejercicio del Derecho.
Hay que recordar que la democracia no se obtiene por obra de un acaso, sino que es producto del continuo cumplimiento del ejercicio del Derecho.
Bien harían en alejarse lo más posible de los medios –y guardar un saludable silencio- aquellos que ejercen cargos de responsabilidad.
La percepción de que toda noción más o menos articulada que se atraviesa por la conciencia tiene la dignidad suficiente para ser emitida y hecha pública es de una vanidad temeraria.
¿No es acaso una paradoja que en los tiempos en que se endiosa la libertad de elegir, no se permita elegir una opción gratuita, sin contraindicaciones, y claramente saludable como la castidad?
En cualquier caso, esta reconsideración de logros médicos conseguidos al precio de retrocesos éticos, puede servir para valorar lo que es un auténtico avance en la medicina.
He conocido colegios “católicos” en los que, tristemente, lo más importante era, según los casos, la excelencia académica, el dinero o la última causa progresista…
¿Cabe alguna duda de que en los comentarios de ciertos laicos hay una evidente asunción de soberanía eclesiástica? ¿Y de que en los apoyos de ciertos clérigos hay una manifiesta usurpación de funciones papales y episcopales?
La historia no tiene un curso predeterminado al que debamos obedecer ciegamente. La idea es, muy por el contrario, proveer de orientación a ese movimiento.
Tal responsabilidad, que en el parlamentario se traduce en la producción de una fuente del Derecho como la ley, exige un nivel de preparación intelectual y deliberación acorde.
l transexualismo es una anomalía cuyas causas no se conocen bien. Cualquiera que sea la causa de la anomalía, ésta no puede remediarse con tratamientos hormonales y quirúrgicos.