La ideología del exhibicionismo
Vidal Arranz | viernes 20 de julio de 2018
Cada vez es más difícil delimitar las fronteras entre lo reservado y lo público, entre lo que se comparte y lo que se preserva de la mirada de los otros.
Cada vez es más difícil delimitar las fronteras entre lo reservado y lo público, entre lo que se comparte y lo que se preserva de la mirada de los otros.
Diversos estudios indican que, entre la población con menos recursos, se dan más casos de niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
Como mejor se entiende la importancia de la vacante en el Tribunal Supremo estadounidense que deja el juez Anthony Kennedy, tras su retirada con 81 años, no es en términos políticos.
Durante años nos resignamos a escuchar la falacia de que a nadie se imponía, sólo se permitía, y muy restrictivamente, abortar. Siempre supimos que era mentira.
Ninguna de las pacientes atendidas por los ginecólogos de la Universidad Católica en esas comunas está en condiciones de escribir una columna protestando por el disparate que significa privarlas de ese beneficio.
Estos “nuevos derechos” se han ido convirtiendo en un arma para sojuzgar posturas contrarias y en el fondo, en un vil instrumento de dominación, contrariando así su verdadero sentido y razón de ser.
Se pretende pasar a llevar todo lo que se entiende por libertad de cátedra, universidad, bibliotecas y libros, y ¿nadie chilla?
Ha llamado la atención la proliferación de comentarios contra el sacerdocio. Algunas de esas opiniones son especialmente dolorosas, porque provienen incluso de algún obispo y de uno que otro presbítero.
En Chile los parlamentarios no representan a sus votantes cuando ello les significa pagar costos y nadie les pasa la cuenta. Esto es particularmente cierto en los de centroderecha.
Es fácil ir por lana y salir trasquilado al impulsar ese proceso de catarsis colectiva que, cada tanto, propicia los totalitarios linchamientos virtuales.