La política del resbalón mediático
Ignacio Aréchaga | sábado 27 de abril de 2019
Una muy adecuada reflexión internacional que nos sirve para abordar el efecto de las redes sociales en el quehacer político chileno.
Una muy adecuada reflexión internacional que nos sirve para abordar el efecto de las redes sociales en el quehacer político chileno.
Luego de apagarse las llamas, la Cruz seguía alzándose en la nave de la catedral, como un símbolo de que, clavado en ella, Cristo venció a la Muerte.
Ver consumirse por el fuego uno de los símbolos más emblemáticos de la Cristiandad nos suscita la reflexión de que si Occidente ha renegado de Dios, para qué preservar sus templos.
Cuando queda desprovista de verdad, la política deviene en una lucha descarnada por el poder y se aleja del servicio al bien común y el buen gobierno.
La verdadera reconstrucción la estaban haciendo, al otro lado del Sena, los cientos de jóvenes que rezaban de rodillas cantando una tras otra las avemarías de un Rosario.
Son cuatro emisores, no hay ningún receptor. No hay conversación, hay fuego cruzado. Se ríen. ¿De qué?
El campo de lo debatible ha ido restringiéndose notablemente. Hay un sinfín de ámbitos intocables, por decirlo de algún modo, en los cuales pretende imponerse una determinada visión de las cosas.
Las nociones de conflicto de interés y tráfico de influencias se han desdibujado hasta parecer inexistentes para muchos.
Ante una iniciativa como el barrio rojo, ¿opinarán Jackson y Boric que el mercado no puede operar en la educación, pero sí puede hacerlo en los cuerpos femeninos?
En la búsqueda desesperada de la “calidad de vida”, el neopagano acepta todo tipo de mortificaciones que dejan chiquitas las penitencias cuaresmales del creyente.