Vivir para trabajar
Andrés Berg | sábado 25 de mayo de 2019
Las señales que da la cultura liberal moderna del trabajo hacia otras esferas de la vida social, son preocupantes.
Las señales que da la cultura liberal moderna del trabajo hacia otras esferas de la vida social, son preocupantes.
¿Estamos ante una nueva inquisición operando de facto en las universidades chilenas? Su efecto puede ser devastador.
Hoy tenemos una élite progresista, cerrada en su burbuja, y que ha llevado la emancipación hasta un extremo casi demencial.
Sin argumentos, la violencia se convierte en el único código de interacción. Vaya comunidad la que estamos construyendo.
Algunos solo quieren “socializar” la miseria, el sufrimiento y, sobre todo, la estupidez.
A Tolkien, Roy Campbell le hizo pensar en Aragorn y es posible aventurar que después Aragorn le hiciera pensar en Roy Campbell.
La eutanasia se ha ido extendiendo de manera paulatina en Occidente como un cáncer que muestra un claro desprecio por la vida.
¿En virtud de qué criterios debiéramos entregar en adopción a los niños que no pudieron crecer con sus padres biológicos?
Cuando una institución se corrompe es porque las personas que las integran se han corrompido.
El garabato se encuentra por completo banalizado, rebajado a la condición de muletilla, o sea, sin personalidad propia…