Magnifica Humanitas: el deber de permanecer humanos
Pedro Morandé y Jaime Antúnez | jueves 4 de junio de 2026
La encíclica reflexiona en torno a la necesidad de pensar la relación que debe establecer el hombre con la técnica.
La encíclica reflexiona en torno a la necesidad de pensar la relación que debe establecer el hombre con la técnica.
Su tesis central es clara: el problema de nuestra época no es meramente tecnológico, sino antropológico y espiritual.
Para el Papa es posible una construcción compartida donde la tecnología esté al servicio de la dignidad, y el bien común otorgue orientación a la vida social.
El planteamiento de Edwards refleja la inquietud de muchos que no ven el valor agregado de las humanidades en la sociedad.
Los “neocatólicos posencíclica”, ¿empezarán a ir a misa el domingo? ¿Donarán el 1%? ¿Se mandarán su padrenuestro y un par de avemarías de repente?
Se hace imprescindible “ordenar la casa”, si es que se quiere que las cosas funcionen aceptablemente bien en los próximos años.
Mientras sigamos pensando, creo que estamos salvados. Si no, seremos zombies alienados, suplantados y dominados por máquinas pensantes.
La decisión, mirada en frío, es políticamente correcta: era necesario y, sobre todo, era necesario hacerlo ahora.
El Gobierno llegó a gobernar sin un proyecto acabado en seguridad, uno de los dos temas que se autoimpusieron como los más acuciantes.
Sin vínculos sólidos —familia, comunidades intermedias, asociaciones, vida cultural, tradiciones comunes— el espacio público se fragmenta.