Mes del Sagrado Corazón de Jesús: Una devoción siempre vigente

Mons. Juan Ignacio González Errázuriz | Sección: Familia, Política, Religión, Sociedad, Vida

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús posee una profunda actualidad para el mundo de hoy. En una sociedad marcada por la soledad, el individualismo, la prisa y la incertidumbre, el Corazón de Cristo nos recuerda que Dios ama personalmente a cada ser humano y que su amor permanece fiel incluso en medio de nuestras fragilidades. Contemplar el Corazón traspasado de Jesús es descubrir la medida del amor de Dios por nosotros y la fuente de toda esperanza cristiana.

Esta devoción nos invita también a una verdadera conversión del corazón. Muchas de las crisis de nuestro tiempo tienen su raíz en corazones endurecidos, incapaces de perdonar, de escuchar o de compadecerse del sufrimiento ajeno. El Corazón de Jesús, “manso y humilde” (Mt 11,29), se presenta como una escuela de misericordia, donde aprendemos a amar como Él ama, a servir Él sirve y a entregar la vida por los demás.

Nos enseña también el valor único e irrepetible de cada persona humana. Frente a una cultura que con frecuencia mide a las personas por su utilidad, éxito o rendimiento, Cristo revela que cada hombre y cada mujer son infinitamente valiosos a los ojos de Dios. Por eso, esta devoción impulsa a construir una sociedad más humana, más fraterna y más atenta a los más débiles.

Como enseñaba San Agustín, del costado abierto de Cristo nació la Iglesia y brotaron los sacramentos que comunican la vida divina. Acercarse al Sagrado Corazón significa, por tanto, acercarse al centro mismo del Evangelio: a la humanidad santísima del Dios Redentor. En este tiempo de cambios y desafíos, la devoción al Sagrado Corazón sigue siendo una invitación a dejarnos amar por Dios y a convertirnos en testigos de ese amor en medio del mundo.

 

Nota: Este artículo fue publicado originalmente por el autor en sus redes sociales. El autor es Obispo de San Bernardo.