No son las leyes
Axel Buchheister | viernes 24 de julio de 2015
Algo muy chileno, creer que las leyes resuelven todo, cuando en realidad no resuelven mucho, porque el verdadero problema es cómo se aplican, si es que sucede.
Algo muy chileno, creer que las leyes resuelven todo, cuando en realidad no resuelven mucho, porque el verdadero problema es cómo se aplican, si es que sucede.
En asuntos de justicia, el Papa no puede dejar contentos a todos, por la sencilla razón de que el sistema político y social imperante se aleja desde sus fundamentos –que son ateos– de las verdades de la fe cristiana, como han denunciado sin parar los romanos pontífices desde hace dos siglos.
La reforma tributaria es un verdadero mamarracho. Peñailillo, Arenas y Jorratt son despedidos del gobierno. Rosenblut es despedido de Enersis. Bachelet sostiene no saber absolutamente nada. ¿Alguien lo puede creer?
Prepotencia de algunos parlamentarios y falta de respeto por las libertades explican la contradicción de, simultáneamente, promover la marihuana y aumentar las prohibiciones al goce del tabaco.
Aquel mundo donde los ciudadanos tenían la capacidad de reconocer valores objetivos en la dignidad humana y la capacidad de ponerse de acuerdo para organizar una sociedad humana ya no existe.
Hablar de “liderazgo” y su falta no permite ver que falta no un líder, sino consenso. Consenso dentro del gobierno, consenso dentro la NM, consenso de ésta con el gobierno y consenso de todo el país.
La falta de transparencia y el relativismo en política traicionan la esencia de su accionar, porque la verdadera política es abrirse hacia lo común y a aquellas exigencias que trascienden al deseo individual.
Nuestra política se ha vuelto una de “slogans”; de adulación a las mayorías; desentenderse de lo que ocurre para construir la realidad en base a sentimientos, opiniones preconcebidas y sentimentalismo.
El Congreso de Viena está asociado a conceptos como soberanismo, acomodo o concertación. No se asocia, como en el Acta de Helsinki, con los principios de la libre determinación de los pueblos.
Esperemos que lleguen tiempos mejores en los que la introducción de esta novedosa institución de ayuda la tercera edad pueda ser estudiada con la serenidad y la racionalidad que se merece.