Revitalizar la política
Álvaro Pezoa | sábado 4 de abril de 2020
Nuestras formalidades democráticas no están cumpliendo con su razón de ser: ayudarnos a tener una buena vida política.
Nuestras formalidades democráticas no están cumpliendo con su razón de ser: ayudarnos a tener una buena vida política.
Si la economía queda destruida se corre el riesgo de lograr un triunfo pírrico que puede generar mucha más muerte y destrucción.
En estos tiempos debe exigirse a quienes ejercen potestades públicas evitar toda conducta frívola, populista o irresponsable.
Los efectos económicos de la cuarentena, se vienen a sumar al shock que muchos sufren desde el 18 de octubre.
No más demoras: que se apruebe la rebaja a la dieta parlamentaria y la disminución de diputados y senadores.
os políticos estarán preocupados de la discusión constitucional que, queramos o no, podría alargar el deterioro económico.
Personas infligiéndose daño unas a otras horroriza más. A las pestes se las lamenta y teme; a los estallidos se les abomina.
La clave es evitar que este shock, genere daños estructurales que impidan una recuperación rápida una vez controlada la pandemia.
Desde octubre pasado, se les sumó una ofensiva parlamentaria para cercar al Gobierno, y con el ímpetu por derribarlo.
Es la oportunidad para repensar la actitud ante el final de la vida, de modo que la eutanasia sea la última víctima del coronavirus.