Presos políticos mapuche
Luis Larraín | viernes 25 de marzo de 2022
Ese nivel de imprecisión y confusión no se condice con la investidura de los ministros aludidos.
Ese nivel de imprecisión y confusión no se condice con la investidura de los ministros aludidos.
¿En qué quedamos? ¿Queremos ser iguales o distintos frente a la ley? ¿Queremos avanzar o retroceder?
Este gobierno históricamente joven, parece aún no entender que ya no están en el patio del colegio o el anfiteatro de la universidad.
La crisis de nuestro país es la ausencia paterna. Siendo hipnotizada por vientos ideológicos -todos tributarios del liberalismo- nuestra Patria quedó huérfana.
Ya es curioso que se hable de mujeres y personas con capacidad de gestar, aunque lo más grave es que se haya aprobado que el Estado debe asegurar la interrupción voluntaria del embarazo en cualquier momento y libre de interferencias de terceros.
Todos lo sabemos: los que nos oponemos a esa inflación de derechos y los que nunca han tenido reparos en provocarla.
El hecho de que muchos de los miembros del nuevo gobierno –comenzando por su cabeza- vayan a experimentar por primera vez en carne propia los embates del mundo real, es muy preocupante.
La construcción de la hegemonía probablemente sea el gran eje de este nuevo gobierno, cuya arma más potente será la nueva Constitución.
¿Realmente el pueblo tiene algo que decir en todo esto? ¿Funciona nuestra democracia? ¿Existe?
Ese es, pues, el objetivo común para el camino que significa la violencia y el camino que va a proponer la ministro.