Boquita de punto
Augusto Merino M. | viernes 6 de noviembre de 2009
Las costumbres se deterioran de a poco, por descuido de los detalles, no por grandes y súbitos cambios.
Las costumbres se deterioran de a poco, por descuido de los detalles, no por grandes y súbitos cambios.
Existe abundante investigación que demuestra las claras ventajas de las parejas casadas: normalmente son más felices, más sanas y les va mejor económicamente.
La política familiar es la clave del desarrollo integral. Sin matrimonio y familia no hay Estado, sólo un Tirano mal disfrazado de benefactor.
Existe incompatibilidad entre lo expresado por el prelado y lo que ha enseñado reiteradamente la Santa Sede respecto de las uniones de hecho.
Ha vuelto a pasar. Cuando nadie esperaba que se repitiera tan pronto un numerito como el de los 5 diputados UDI que aprobaron la píldora del día después, ahora, un senador del mismo partido propone la regulación legal de todas las uniones de hecho, incluyendo las de homosexuales.
Lo que este proyecto hace, quiéralo o no, es institucionalizar la precariedad familiar, es darle valor legal a la inestabilidad.
Si la humanidad no se hubiera organizado en familias, nunca habría tenido el poder orgánico para ser organizada en naciones.
Afirmamos que la familia natural es anterior al Estado. Las políticas públicas deben respetar la autonomía de la familia.
Algunas preguntas elementales: mujeres poderosas ¿en qué? Poderosas ¿respecto de quién? Poderosas ¿sinónimo de exitosas?
Las mujeres son menos felices que hace treinta años. También se ha perjudicado a la familia por la ausencia de la madre en el hogar.