El “demonio meridiano”
Luis Fernández Cuervo | viernes 28 de agosto de 2009
Sobre ese terremoto catastrófico en la personalidad de los que, ya en plena madurez, “¡quieren salvar su vida!”.
Sobre ese terremoto catastrófico en la personalidad de los que, ya en plena madurez, “¡quieren salvar su vida!”.
«Cisarro», el «Loquín», el «Cejas» y demás niños-prodigio de la delincuencia chilena... Son el fruto venenoso y fatal de las «opciones» y «diversidades» que han ido ahogando progresivamente a la familia chilena y al matrimonio legal.
El adulterio es cada vez más frecuente y tolerado por el pueblo cristiano. La palabra ya casi no se emplea, sino que el políticamente correcto “divorciados vueltos a casar”.
El gobierno debería informar cuánto se gasta en apoyar a las parejas de hecho y a los hogares mono parentales, y aliviar tributariamente a los matrimonios.
No cabe sino quedar perplejo frente a la permisividad tanto de los padres como de las autoridades.
En los análisis que se hacen de Honduras parece importar más la imagen democrática que los desmanes que han sufrido los hondureños.
Un sermón contra las prácticas homosexuales se podría convertir en delito.
Algunas veces podemos olvidar el gran secreto: les queremos porque son nuestros hijos, independientemente de su comportamiento.
De la CRISIS SOCIAL… la desintegración de las bases de convivencia de la sociedad chilena, sobre todo de las populares, no damos señales de librarnos.
La ideología de género, en muchos aspectos y en sus orígenes, apunta en sentido contrario a la esencia de la familia.