Mensaje de Benedicto XVI en los 40 años de la “Humanae Vitae”
Prensa | martes 7 de octubre de 2008 | Sección: Familia, Religión, Vida
Los hijos no son el objetivo de un proyecto humano, sino don de Dios.
Los hijos no son el objetivo de un proyecto humano, sino don de Dios.
También hay otros temas importantes, pero solo se les puede dar igual relevancia en la medida en que conlleven el mismo nivel de gravedad moral que tiene el aborto.
No pueden educar a un niño quienes no tienen una idea clara acerca del ideal humano.
No vivía para investigar, escribir ni enseñar (aunque todo esto lo hiciera tan brillantemente), vivía para salvarse y salvar a los demás.
Se debe favorecer una contemplación más viva de Cristo, para suscitar un testimonio evangélico generoso y creciente dentro de las universidades.
El poder de Dios se ha manifestado siempre en la debilidad. El Espíritu Santo ha lavado siempre la suciedad, regado lo árido, enderezado lo torcido.
Una política familiar más eficaz apoyaría la estabilidad a través del trabajo, el cuidado de los hijos y el ayudar a los padres a afrontar sus responsabilidades.
Cada vez es más frecuente que chicas de 20 años hayan abortado dos o más veces.
No puede admitirse, moralmente, una libre renuncia de los padres a su derecho y deber de elegir los educadores para la formación de sus hijos.
La pintura no deja de ser una forma de reflejar nuestras inquietudes personales.