Mensaje de Benedicto XVI en los 40 años de la “Humanae Vitae”
Prensa | martes 7 de octubre de 2008 | Sección: Familia, Religión, Vida
Los hijos no son el objetivo de un proyecto humano, sino don de Dios.
Los hijos no son el objetivo de un proyecto humano, sino don de Dios.
También hay otros temas importantes, pero solo se les puede dar igual relevancia en la medida en que conlleven el mismo nivel de gravedad moral que tiene el aborto.
Si le hiciéramos caso, un humano, por nacer o recién nacido, tendría menos derecho a la vida que un gorila adulto.
Compendio de argumentos para el debate social sobre el aborto.
Es imperativa una política poblacional positiva, que estimule la natalidad. Muy especialmente, hace falta una política familiar que favorezca el matrimonio y la familia e hijos.
Honor es el homenaje público que se rinde a quienes se destacan por su virtud. Si nuestros diputados no piensan mejor antes de tomar algunas de sus decisiones, su condición de honorables se limitará a ser recordada en chistes y bromas.
Durante la invasión soviética a Checoslovaquia, la fidelidad del comunismo chileno a la doctrina Brezhnev fue absoluta.
Los padres no son los dueños de la procreación.
Lo nuevo puede ser conveniente, en cuyo caso tenerle miedo es negativo. Pero también puede ser inconveniente, y entonces tenerle miedo —y como consecuencia rechazarlo y combatirlo— es positivo… Después de los horrores del siglo pasado, nadie defiende la idea del progreso indefinido.
El cristiano está llamado a dar a la política un estatus auténticamente humano y a establecer una relación equilibrada con ella.