Pablo VI desde Benedicto XVI
Ramiro Pellitero | miércoles 20 de agosto de 2008 | Sección: Religión
Quería renovar el mundo, atormentado por inquietudes y violencias, mediante «la civilización del amor».
Quería renovar el mundo, atormentado por inquietudes y violencias, mediante «la civilización del amor».
Una iniciativa destacable: estudiantes salvadoreños ayudando y acompañando a otros menos favorecidos.
Él entregó su vida –fue al encuentro solemne con la muerte–, por esos bienes que llevaba consigo, amados sin mancha de egoísmo y simbolizados en esos objetos que portaba: Dios, patria y familia. El sabía que esos bienes eran, a fin de cuentas, los únicos por los que valía la pena vivir y, por eso mismo, los únicos por los que valía la pena morir.
El doctor Bernard Nathanson dedicó sus conocimientos científicos a matar la vida. Pero al constatar el sufrimiento del feto al ser abortado, cambio su vida, se hizo católico y fue bautizado.