Eutanasia y autonomía disminuida
Manfred Svensson | viernes 27 de abril de 2018
Esto no es otorgar autonomía, sino ejercer presión precisamente sobre las personas cuya autonomía se encuentra debilitada.
Esto no es otorgar autonomía, sino ejercer presión precisamente sobre las personas cuya autonomía se encuentra debilitada.
¿No es acaso una paradoja que en los tiempos en que se endiosa la libertad de elegir, no se permita elegir una opción gratuita, sin contraindicaciones, y claramente saludable como la castidad?
En cualquier caso, esta reconsideración de logros médicos conseguidos al precio de retrocesos éticos, puede servir para valorar lo que es un auténtico avance en la medicina.
El gobierno de Justin Trudeau ha dado un paso más, al convertir la defensa del derecho al aborto en una condición sine qua non para recibir fondos públicos.
Interesante reflexión en torno a la muerte de Gabriel Cruz, niño de 8 años, asesinado por la “pareja” de su padre en Almería, España, a fines de febrero (un mes después del asesinato de Sophia en Puerto Montt, Chile)
Todos los experimentos de ingeniería social fracasarán. La cuestión es cómo nos manejamos entretanto para que no nos devore el T-Rex.
La gran mayoría de los niños con síndrome de Down no llegan a nacer: son abortados. La forma de comunicar el diagnóstico es crucial, y los médicos se sienten presionados por la posibilidad de una demanda.
Los establecimientos de salud no estatales no necesitan invocar objeción de conciencia para no contemplar entre sus prestaciones la de la interrupción del embarazo…
En este debate, los partidarios de la eutanasia omiten sistemáticamente que en la medicina moderna existen medios sobrados para reducir y hasta eliminar por completo el sufrimiento.
Le han acusado de machista, homófobo y reaccionario. Todo por no suscribir el relativismo o reivindicar las diferencias biológicas entre sexos.