Para la izquierda
Gonzalo Cordero | lunes 21 de octubre de 2024
Es una casualidad simbólica que esos cincuenta minutos angustiantes, delirantes e indignantes, ocurrieran el 18 de octubre.
Es una casualidad simbólica que esos cincuenta minutos angustiantes, delirantes e indignantes, ocurrieran el 18 de octubre.
La política debe ser el servicio de los altos ideales, de la Patria, del bien común. En esta campaña hemos visto con tanta crudeza y claridad cuánto se necesita una ética política.
Alejandro Llano subrayó la importancia de las humanidades, pues “la buena salud social depende del nivel cultural de un pueblo”.
Algo hay en el pseudo exitismo actual que lo hace más brutal y soberbio.
Los jóvenes gobernantes, periodistas y “líderes” de opinión han ido incorporando nuevas formas de expresarse que rayan en la cursilería.
Lo que se está incubando es un malestar que a la larga puede ser devastador: el del sentimiento de no pertenencia.
Nuevamente se pretende generar una serie de medidas impuestas de forma autocrática y sin considerar el parecer de los ciudadanos.
¿Qué falta? Nada, que la peste siga penetrando en el tejido institucional.
La violencia ha cundido por un amplio deterioro político, que se muestra en todos los niveles.
Se trata de pretextos que sirven a los dos polos del espectro político interesados en insistir de que se está ante un “enigma” y por descubrir. Muy útil.