Cada día puede ser peor
Hernán Büchi | viernes 23 de octubre de 2015
Esperemos que sus sueños de los beneficios de Alemania Comunista no le impidan ver la realidad. De ser así, todavía es posible que recapacite ante el deterioro del día a día.
Esperemos que sus sueños de los beneficios de Alemania Comunista no le impidan ver la realidad. De ser así, todavía es posible que recapacite ante el deterioro del día a día.
¿Ignoran los senadores que para ingresar la propia Contraloría a veces hacen falta credenciales partidistas aunque las materias en las que se vaya a trabajar sean esencialmente técnicas? ¿No podrían dar ellos decenas de ejemplos?
La creciente impresión de que se puede intervenir en los procesos del origen y del término de la vida, asociando la dignidad a la calidad de vida parece responder a los parámetros de una sociedad hedonista.
Volver al fundador de instituciones y autor de obras fundamentales es un deber en una sociedad que no debe olvidar los referentes republicanos y a quienes han contribuido a la formación de la nación.
Impresiona que el Gobierno no haya evidenciado un esfuerzo serio por hacerse una idea de lo que significa la educación superior; y que se crea legitimado para someter el sistema universitario a costos enormes.
Una vida descerebrada y desalmada, ligada a una pantalla táctil, tal vez sea el paso previo (y tal vez sin retorno) a nuestro internamiento en la trituradora, allá donde formaremos la papilla humanoide que conviene a los nuevos tiranos.
La necesidad de un padre, y los beneficios de la complementariedad y cooperación entre hombre y mujer en el matrimonio, han sido resaltados recientemente con estudios en mano.
La familia no es una utopía de adolescentes, sino una realidad que exige esfuerzo, tesón, constancia, paciencia, y tantas virtudes más. Y, al mismo tiempo, vale la pena: es el sueño de Dios para su creatura predilecta.
La falta de rigurosidad para determinar si fue o no violación, sólo será el inicio de un proceso que llevará directamente al aborto libre y a la muerte de muchos niños cuyo único crimen es no ser deseados.
En el caso de la reproducción asistida, lo que empezó siendo un servicio para superar una patología, se está convirtiendo en un instrumento al servicio de los “derechos reproductivos”, por no decir de los caprichos reproductivos.