Chesterton y los enemigos del alma
Enrique García-Máiquez | sábado 14 de abril de 2018
Entonces lo vi claro. Le empujaron a tri-convertirse los tres enemigos del alma: el demonio, la carne y el mundo. ¡Qué tridente de paradojas tridentinas!
Entonces lo vi claro. Le empujaron a tri-convertirse los tres enemigos del alma: el demonio, la carne y el mundo. ¡Qué tridente de paradojas tridentinas!
¿No son sus integrantes personas que, dadas sus circunstancias, se encuentran en magníficas condiciones para defender y promover a sus universidades?
Rehúyen el debate y aplican un abusivo método para no argumentar. Si en la arena política del simple debate se comportan de este modo, ¿cómo lo harían en una situación de ventaja?
Es en la preocupación en los detalles donde se previene que la pradera de la institucionalidad no se llene de este tipo de florcitas…
El proyecto que moderniza la sociedad conyugal, y con ello mejora los instrumentos jurídicos de apoyo a los matrimonios, es congruente con el objetivo de poner a los niños primero en la fila.
Es un tribunal “justiciero”, muy creativo y que no se siente atado por el derecho internacional. Hace justicia a su pinta, prescindiendo de la realidad, la historia y los tratados.
Los medios progresistas, que siguen buscando explicaciones ocultas a las victorias de Trump y del Brexit, se han agarrado a esta clave tecnológica, para deslegitimar el voto del contrario.
Se ha impuesto en nuestra época un modelo de excentricidad autocomplaciente y falsorra que no sólo no se revuelve contra la ‘centralidad’ de su tiempo, sino que la encarna orgullosamente.
La superioridad moral no solo bloquea cualquier intento de entendimiento con el discrepante, sino que vicia la vida pública, politizándola hasta un extremo peligrosamente insano.
Aparecerá disfrazado como el Gran Humanitario… Hará que los hombres se encojan avergonzados si es que los demás les dicen que no son de “mente abierta” ni liberales…