Cuarentena de verdad
José Antonio Kast | viernes 15 de mayo de 2020
Quédate en casa es un slogan indispensable, pero para muchos, quedarse en casa es una condena y no una alternativa.
Quédate en casa es un slogan indispensable, pero para muchos, quedarse en casa es una condena y no una alternativa.
Si hubiera seguido la violencia, nos habría ido peor, pues además de tener miedo, habríamos sufrido destrucción y violencia
La plaga que estamos sufriendo es una oportunidad inmejorable para probar que aún somos capaces de amar al prójimo.
La violencia tendría legitimidad, pues tras el concepto de estallido social habría una justificación ante desesperación incontenible.
Quienes creen sinceramente en esta transfiguración de sus cuerpos no temen a la muerte, ni se desmoronan ante la enfermedad.
Este es el momento para amar más al que tenemos cerca, y valorar a los que están lejos. Estas circunstancias, pueden ser el remedio del individualismo que se venía incubando en todo el mundo.
Esto es demasiado para el hombre moderno, aquel que está colmado de seguridades, aquel que no se conmueve por nada.
El terrorismo en La Araucanía recrudece. Y los parlamentarios continúan sin sintonía con el país.
La imposibilidad de recibir los sacramentos equivale a una amputación, pues cercena una dimensión clave de la persona humana.
La realidad es que los expertos no pueden proporcionar certezas en una crisis caracterizada por la incertidumbre.